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RELACIONES · INTIMIDAD

ENAMORAMIENTO NO ES AMOR

Enamorarnos puede ser el comienzo de una relación amorosa. Pero amar empieza cuando dejamos de idealizar a la otra persona y comenzamos a encontrarnos con quien realmente tenemos delante.

PRIMERA FASE

El enamoramiento: cuando todo parece posible

Al comienzo de una relación podemos experimentar una enorme intensidad. Hay deseo, ilusión, curiosidad, energía, sexualidad y ganas de compartir. La presencia del otro parece llenar la vida de una luz especial.

En esta fase todavía conocemos relativamente poco a la otra persona. Hay una parte real —lo que estamos descubriendo de ella— y otra parte que completamos con nuestras expectativas, deseos y fantasías. Vemos cualidades que nos atraen y podemos imaginar todo lo que esa relación podría llegar a ser.

El enamoramiento no es falso. Lo que sentimos es absoluta biologia: UNA BOMBA HORMONAL. Pero la intensidad de lo que sentimos no significa necesariamente que conozcamos profundamente al otro.

Podemos compartir una enorme atracción, una sexualidad apasionada y una sensación extraordinaria de conexión. Todo eso puede ser precioso. Pero todavía queda por descubrir qué sucede cuando aparecen las diferencias, los límites, las frustraciones y las partes de nosotros que no mostramos durante la luna de miel.

Pareja atravesando las diferentes fases de una relación, del enamoramiento a la intimidad
SEGUNDA FASE

La desilusión: cuando aparece la persona real

Antes o después empezamos a descubrir que nuestra pareja no es exactamente el ideal que habíamos proyectado. Tiene necesidades diferentes, límites, miedos, contradicciones y maneras de relacionarse que quizá no encajan con lo que esperábamos.

Entonces pueden aparecer decepción, enfado, miedo, sensación de rechazo o abandono. Aquello que al principio parecía fluir sin esfuerzo comienza a activar nuestras propias heridas y vulnerabilidades.

Este momento suele interpretarse como una señal de que “el amor se ha terminado”. Y a veces, naturalmente, descubrimos una incompatibilidad real o que una relación no nos hace bien. Pero otras veces lo que está terminando no es necesariamente el amor: es la idealización.

Aquí aparece uno de los grandes puntos de inflexión de una relación. Podemos intentar recuperar obsesivamente las sensaciones del principio, buscar otra persona con quien volver a experimentarlas, tratar de cambiar al otro para que vuelva a encajar en nuestra fantasía o empezar a conocer realmente a la persona que tenemos delante.

TERCERA FASE

La relación se convierte en un espejo

Cuando la relación avanza, la intimidad empieza a mostrarnos mucho más que las cualidades del otro. También hace visibles nuestras heridas, nuestros temores y nuestras formas habituales de protegernos.

Uno puede sentir miedo al abandono y buscar más cercanía, atención o confirmación. Otro puede sentirse invadido y protegerse alejándose, cerrándose o necesitando más espacio. Podemos exigir, controlar, complacer, retirarnos, enfadarnos o hacer como si nada ocurriera.

Es fácil concluir que todo nuestro malestar lo provoca la pareja. Pero observar qué se activa dentro de nosotros permite distinguir entre dos cosas importantes: lo que realmente está ocurriendo en la relación y lo que esa situación despierta en nuestra historia emocional.

Responsabilizarnos de nuestras reacciones no significa justificar una mentira, una falta de respeto, una manipulación o una relación dañina. Significa poder expresar lo que sentimos y necesitamos sin convertir automáticamente al otro en responsable de resolver nuestro mundo interior.

Es precisamente aquí donde una relación puede dejar de ser solamente una experiencia romántica y convertirse en una oportunidad de autoconocimiento.

CUARTA FASE

Del enamoramiento al amor y la intimidad

El enamoramiento puede ocurrir casi sin que lo decidamos. Construir intimidad es otra cosa. Requiere tiempo, presencia y la disposición a mostrarnos más allá de la imagen que queremos ofrecer.

Amar no significa vivir permanentemente en el estado emocional de los primeros meses. El deseo puede cambiar, la atracción puede fluctuar y habrá momentos de cercanía y otros de distancia. La relación real incluye desacuerdos, frustraciones y la necesidad de negociar dos mundos diferentes.

Desde la perspectiva de Jeff Foster, una relación profunda se construye más desde la presencia y la honestidad que desde la fantasía: poder mostrar vulnerabilidad, expresar dolor sin utilizarlo para culpabilizar, pedir apoyo sin exigir que el otro colme todas nuestras necesidades y aceptar también sus límites.

El amor empieza a hacerse más consciente cuando podemos decir: “te veo como eres, me dejo ver como soy y no necesito convertirte en la persona que imaginé para poder relacionarme contigo”.

Eso no significa permanecer juntos a cualquier precio. A veces amar también implica reconocer que una relación ha terminado. Pero incluso entonces podemos dejar de medir el amor únicamente por su duración. Una relación puede transformarse, enseñarnos, abrirnos y terminar sin que todo lo vivido haya sido falso.

AMOR CONSCIENTE

Amar sin pedirle al otro que nos complete

Una de las fantasías más poderosas del amor romántico es pensar que existe alguien capaz de completarnos, salvarnos de nuestra soledad o garantizar nuestra felicidad. Cuando colocamos esa responsabilidad sobre la pareja, el miedo a perderla puede convertirse en dependencia, control o renuncia a nosotros mismos.

Osho insiste en que el amor también necesita aprenderse y que el punto de partida está en nuestra propia capacidad de amarnos. Jeff Foster plantea algo parecido desde la presencia: el otro puede acompañarnos, pero no puede vivir, sentir ni sanar por nosotros.

Una relación madura puede ofrecernos afecto, compañía, sexualidad, apoyo, ternura y una profunda intimidad. Pero sigue estando formada por dos personas completas, cada una responsable de su propia vida.

Quizá la diferencia fundamental sea esta: en el enamoramiento queremos que la realidad confirme nuestro sueño; en el amor empezamos a relacionarnos con la realidad.

Y precisamente cuando dejamos de exigir que el otro sea nuestra fantasía, puede comenzar una aventura mucho más profunda: descubrir quién es realmente esa persona y permitirle descubrir quiénes somos nosotros.

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Comprender qué sucede cuando una relación pasa del enamoramiento a la intimidad puede ayudarnos a reconocer nuestras expectativas, heridas y formas de protegernos.

Soy Ángel Villa y acompaño procesos de crecimiento personal desde un enfoque emocional y corporal, trabajando con codependencia, heridas emocionales, relaciones y regulación del sistema nervioso.

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FUENTES

Fuentes y autoría

Autor: Ángel Villa

Instituto Sammasati de Consciencia Emocional: materiales “La aventura de abrir el corazón” y “La aventura de la intimidad”, utilizados para desarrollar las ideas sobre enamoramiento, idealización, activación emocional, vulnerabilidad e intimidad.

Jeff Foster: “El Yoga de las relaciones” y “Te vendieron una hermosa mentira sobre el amor”, utilizados como perspectivas sobre presencia, expectativas, vulnerabilidad, libertad y responsabilidad emocional.

Osho: materiales “He pasado toda mi vida intentando encontrar a alguien que me ame realmente” y “¿Por qué la gente cambia constantemente de pareja?”, este último procedente de El libro de la comprensión, utilizados como perspectivas sobre amor propio, aprendizaje del amor e intimidad.

Las ideas de Osho, Jeff Foster y los materiales de Sammasati pertenecen a perspectivas espirituales, terapéuticas y de crecimiento personal. Se presentan como marcos de reflexión y no como una clasificación científica universal de las fases de pareja.

Este contenido tiene una finalidad informativa y divulgativa y no sustituye la valoración o atención de un profesional sanitario cuando sea necesaria.